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Lo que el ojo no ve

Durante estos días, el mercado nos está dando un ejemplo muy claro de cómo tiende a cobrarse en dos sesiones lo que nos ha entregado en varios días.

Cuando durante varias sesiones hemos tenido un índice muy direccional, como ha sucedido durante la caída de días atrás, de una manera involuntaria nuestra psicología se adapta a las circunstancias del mercado (ver gráfico).

De alguna manera nos volvemos “muy direccionales”. Esto se refleja de manera directa en nuestra forma de operar.

Un ejemplo, la forma en que fijamos stops. Cuando vemos que un índice se desplaza a la baja de forma clara, cualquier posición que abramos a favor de tendencia nos permite fijar los stops a una distancia relativamente cercana al precio. El carácter direccional del precio no tardará mucho en darnos o quitarnos la razón, lo cual a su vez nos va empujando a seguir el precio cada vez más de cerca.

Y nosotros no solamente vamos viendo que esto sucede, sino que, y aquí viene lo importante, nos predisponemos para que siga sucediendo así.

Sin embargo el mercado es perfecto en sí mismo, y en la medida en que todos sus operadores van adaptando su forma de operar a estas circunstancias, el precio concreto debe cambiar su forma de moverse, o ya no será un buen negocio para la mano que lo mueve.

Y para que los especuladores no se adapten de forma adecuada a las nuevas circunstancias, es imprescindible hacerlo de una forma paulatina, y sin que el mercado pueda detectarlo de una forma clara. Más o menos así (ver gráfico).

Las dos curvas que abarcan el precio son elipses idénticas, y sirven para dar una idea clara de cómo se produce un proceso paulatino de cambio de volatilidad en un precio.

Desde que el Ibex comienza su movimiento a la baja (flecha roja) que es el momento de mayor direccionalidad bajista, nuestra disposición comienza a ser también cada vez más direccional. Al mismo tiempo, y sin que nos vayamos dando cuenta, esa direccionalidad se va reduciendo de forma progresiva, sin que, a su vez, nosotros nos vayamos adaptando ya a las nuevas circunstancias.

Pero para cuando ese proceso ya se ha desarrollado de una forma importante, nosotros ya estamos demasiado cerca del gráfico y nos resulta imposible darnos cuenta.

Esa es la razón por la que en el movimiento lateral de estos días, el Ibex está cobrándose lo que hemos podido ganar en el movimiento a la baja, y seguramente mucho más.

De manera que ha llegado el momento de alejarnos del gráfico y ver lo que está haciendo el índice en perspectiva. Volviendo a situar los stops de una forma relativamente holgada y en consecuencia reduciendo el volumen de nuestra posición (poca carga), para que los movimientos volátiles no consigan quitarnos lo que obtuvimos en la caída. Foros Bolsa

Alberto Iturralde. Analista de diasdebolsa.com

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2 responses to “Lo que el ojo no ve

  1. como siempre, genial el comentario. Siempre destaca la originalidad con la que enfocas el mercado, y esa forma de desmarcarte de la masa es un buen punto de partida de cara a enfrentarse a los leones.

    quizás habría que hacer el seguimiento a esa elipse superior. si rompe y hace pullback puede que fuera buen punto para intentar largos. s2

  2. Buenas tardes: el aviso que lanzas con el artículo “lo que el ojo no ve” ,está claro. De cerca vemos un hchi de lejos un potencial hch.Yo por mi parte, pienso pillar de los dos ,si me dejan, y eso de que el mercado es orgánico que dicen por ahí, nada de nada, el cuidador es un pedazo robot
    que te cag…Por lo demás gracias por compartir tu visión.saludos

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